Mi tío de América

El día de ayer se proyectó una película más del ciclo de cine de la Alianza Francesa dedicado a Alain Resnais. Esta vez se trató de Mi tío de América (1980). A mi modo de ver, un manual de laboratorio sobre el ser humano.


La intención de Resnais al hacer Mi tío de América fue establecer qué significa ser humano –no sólo en un análisis superficial, sino explorando nuestra forma de pensar, sentir, recordar y crear. Muestra cómo en las funciones más sofisticadas de nuestro cerebro vienen endosadas, a veces con sutileza y otras no tanto, funciones instintivas y animales. Es así que a pesar de poseer un cerebro superior, nuestras acciones no dejan de estar influenciadas por factores como la crianza, la promesa del premio-castigo y la reacción de la manada. Ahora bien, basándonos en los trabajos científicos del biólogo francés Henri Laborit que toma la película, se esperaría un documental meramente convencional, pero no con Alain Resnais de director.

Para esbozar estas teorías académicas en una narración fílmica, se plantearon tres personajes: René (Gerard Depardieu), gerente de una fábrica textil; Jeanine (Nicole García), actriz de teatro; y Jean (Roger Pierre), un ministro de gobierno en asenso. Cada uno de ellos tiene que enfrentarse con dificultades, reveses y desventajas a fin de lograr cierto grado de éxito –o quizás sea la lucha contra los desafíos que han hecho de ellos quienes son ahora. René, presionándose secretamente en sus estudios, logra escapar de la influencia restrictiva de su padre y de la vida del campo y se convierte en un exitoso ejecutivo en una firma textil. A su vez, Jeanine escapa de la influencia de sus padres convirtiéndose en una joven comunista y huyendo de casa para unirse a una compañía de teatro y lograr cierta notoriedad en una exitosa obra. Por otro lado, Pierre, nacido en un entorno privilegiado, lucha por escalar en su carrera política y convertirse en alguien influyente e importante, dirigiendo una estación de radio estatal. Su éxito es sin embargo efímero y cada uno tendrá nuevos retos que afrontar.

Hasta ahora, nada fuera de lo normal, Mi tío de América se nos presenta como una mera representación del desarrollo de la vida –siguiendo a sus personajes a través de su niñez temprana, sus ambiciones, sus amores, sus carreras y su reveses en cada una de estas etapas- con algunas observaciones filosóficas y antropológicas de por medio. Presentada así, podría parecer un poco alejada a las características que buscarían en un film los cineastas más experimentales y ambiciosos de Francia, pero el estilo de Alan Resnais tiene ciertas peculiaridades que le permitieron transformar esta película en algo completamente distinto. La película, con guion de Jean Gruault, está meticulosamente estructurada, y empieza con la narración de una tesis doctoral a modo de documental hecha por el mismo Henri Laborit, quien sigue su narración mediante la presentación de los personajes, permitiéndoles brevemente conducir sus vidas antes de hacerlos volver simétricamente a sus raíces y luego, examinar, una vez más a través de la narración, qué es lo que los ha llevado a la situación en la que se encuentran. Para ilustrar las ambiciones de los personajes, la idea que tienen de ellos mismos y sus influencias, Resnais va insertando escenas de ídolos del cine clásico francés –Jean Marais para Janine, Jean Gabin para René y Danielle Darrieux para Jean.

Sin embargo, más extraña resulta la aparición de los personajes transformados en ratas de laboratorio humanizadas, alertando al espectador que en realidad la película es un experimento y que los personajes no son otra cosa que ratas en un laboratorio pasando por una serie de experimentos del comportamiento.  Esto se ve más claramente en la segunda mitad de la película, cuando ya habiendo llegado a un punto crítico en sus vidas, son sus instintos inhibidores –influenciados por su niñez y su condición social- los que determinaran si sobreviven o no. Si esto parece un tanto clínico, Resnais hace que no lo parezca, presentando una situación que no es solo de interés académico, sino significativa para el entendimiento del comportamiento de todos los humanos, y por lo tanto aplicable a nuestras propias vidas.

Mi tío de América representa una vuelta de tuerca en la carrera de Resnais. Después de este film, él se volvería dependiente de su pequeño grupo de actores habituales y el tratamiento de su obra parecería ser menos experimental. Sus historias se fueron haciendo cada vez más discretas, teatrales e incluso banales.  Todas ellas sin embargo son influenciadas por Mi tío de América, mostrando la misma rigurosidad para ver detrás de las motivaciones de la conducta humana, y en alguna parte cada una de ellas tiene aquella sensibilidad a lo bizarro, tan propia de Resnais, que las eleva muy por encima de su aparente simpleza.

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